domingo, 29 de julio de 2007

Nombres de las calles

No sé qué alcance tendrá, si será algo que solo se da en el centro y en las calles más conocidas, o solo en esas que tienen nombres de personalidades. La cuestión es que no es difícil encontrar paneles informativos justo debajo de los rótulos de las calles. En ellos aparece una biografía reducida del personaje en cuestión junto con una fotografía o dibujo del mismo. Una bonita iniciativa, a mi modo de ver.

Por otro lado, el pasado jueves tuve la oportunidad de visitar la factoría que EADS, junto con la polaca PZL, tiene en Varsovia. En ella fabrican piezas del Airbus 320 así como un entrenador militar polaco. Otro de sus aviones más emblemáticos, el Wilga, ha dejado de producirse, ya que su diseño ha quedado muy anticuado. En la visita conté con un guía de excepción: el director, una persona encantadora que me presentó a otro andaluz como él (que también trabaja en las mismas instalaciones). Dos grandes tipos.

miércoles, 25 de julio de 2007

De cine y muerte

Ayer aproveché la salida que tuve que hacer al Carrefour de Arkadia (un mega centro comercial que está abarrotado a todas horas), para perderme un poco por las calles cercanas.

Uno de mis destinos estaba claro: la calle Dzika. En ella se encuentra el grupo de edificios en las que Krzysztof Kieslowski grabó su famoso Decálogo de finales de los 80. Se trata de diez películas de una hora de duración que tienen como hilo conductor los Diez Mandamientos. Todas las historias tienen como protagonistas a vecinos de este grupo de edificios que forman casi un rectángulo. Kieslowski eligió el lugar porque daba la sensación de no poder escapar de él. No pude acercarme todo lo que hubiese querido -está rodeado por una verja-, pero pude hacer algunas fotos.

Siguiendo con mi paseo, me topé con el Umschlagplatz, palabra alemana que viene a significar algo así como "punto de carga". Se trata de un monumento de mármol blanco y negro, erigido en lo que fue el gueto de Varsovia. Se calcula que 800.000 judíos fueron llevados por los Nazis desde aquí, en vagones de carga, hasta las cámaras de gas del campo de exterminio de Treblinka.

Y es que en Varsovia hay cierto aire macabro. Tanta muerte ha dejado su huella en numerosas inscripciones y monumentos por toda la ciudad, contrastando en muchas ocasiones con los nuevos edificios de acero y cristal.

Sin ir más lejos, hoy, tras la clase de español (en uno de estos nuevos edificios) me he dado una vuelta por nuestro barrio, para conocer algo más de él, y me he acercado a la iglesia de San Estanislao Kostka, que se ve desde nuestras ventanas -y que parece sacada de Gotham City-.
En ella ejerció el sacerdocio Jerzy Popiełuszko, brutalmente asesinado en 1984 por tres oficiales de la policía de la época comunista en Polonia. Apaleado hasta la muerte, fue luego arrojado al río Vístula. Su muerte no hizo más que acrecentar la repulsa de los polacos al comunismo, que caería cinco años más tarde. Su tumba, se encuentra junto a la iglesia. Agnieszka Holland dirigió una película que trata esta historia: Conspiración para matar a un cura (1988).

lunes, 23 de julio de 2007

Domingo, niedziela

Ayer al mediodía estuvimos dando un paseo en el parque que tenemos cerca de casa, el Park Żeromskiego.

Es un bonito parque inaugurado a principios del siglo pasado (1932) y en las inmediaciones de un fuerte construido en 1851, conocido como el Fort Siergieja. El fuerte constituía parte de la ciudadela de Varsovia, construida por el zar Nicolás I de Rusia (quien también fue Rey de Polonia). Posteriormente sirvió de cárcel y de hospital. Hoy día alberga un museo de arte para los niños.


En las paredes exteriores del fuerte (que en general no está muy bien conservado) hay numerosas pintadas. Entre ellas destacan un cierto tipo, de pequeño tamaño, pintado con aerosol utilizando una plantilla. Estas pintadas son muy características en la ciudad; se pueden ver por todas partes. Sería interesante hacer un álbum con los distintos dibujos y su localización. Quizás me ponga a ello.

Numerosas familias vienen a este parque con sus hijos. Hay una extensa zona de juegos para niños con gran número de toboganes, columpios, montículos para escalar, túneles, etc.

El parque cuenta con guardas de seguridad y no es necesario decir que no hay ni un solo papel, colilla, en el suelo.

Estuvimos sentados un ratito en un banco mientras que un solitario Robin Hood de unos 7 años practicaba lanzando flechas junto a nosotros. Robin Hood o Cupido a la polaca. Allí se quedó con sus flechas de plástico naranja. Suculentos manjares nos esperaban en casa de los padres de Magdalena...

viernes, 20 de julio de 2007

Algunos videos

Acabo de subir a Youtube algunos videos que he ido grabando a lo largo de esta semana.

Hoy he tenido la segunda clase de español. Ha ido bastante bien. Es una gozada coger el metro y llegar al edificio donde doy las clases en 7 minutos... atrás quedaron los tiempos de la Casal...

Una vez que salgo de la estación de metro, y de camino al lugar donde doy las clases, hay una zona con una multitud de pequeños establecimientos (parecen módulos prefabricados). Entre ellos, abundan dos tipos: unos son bares, los otros sex shops. Es curioso verlos entre edificios de oficinas y bancos.

Dejo uno de los videos de los que hablaba aquí:



El resto son éstos.

miércoles, 18 de julio de 2007

Primera semana

Hace mucho tiempo que no escribía. Muchas cosas han pasado desde entonces.

Magda y yo encontramos piso al fin. Tras haber visto todos los anuncios de alquiler por el periodo de un mes, finalmente encontramos un piso muy cerquita de la Plac Wilsona. A tan solo unos dos kilómetros y medio del centro. La ventaja del emplazamiento es el encontrarse en un nudo de comunicaciones -tenemos tranvía, autobuses y metro a unos pasos del apartamento-, lo que se traduce en 7 minutos para llegar al centro.

Tras encontrar el piso, teníamos enfrente otros problemas. Uno de los que más me preocupaban era el del equipaje: qué llevar y cómo. Afortunadamente, como ya dije en mi anterior entrada, Jorge me acompañaba, así que abusando de su generosidad, le endosé una maleta que podía llevar como equipaje de mano en el avión. En ella iban casi todos los libros que había seleccionado además de una buena colección de cds (copias de seguridad).

Por supuesto, la otra gran preocupación, era la de que esos 2.600 kilómetros estarían ahora entre mi familia y yo. Ésta es la parte más dura, aunque supongo que todo es una cuestión de acostumbrarse a la nueva situación. Hoy en día todo está más cerca por las comunicaciones, los medios de transporte... Pero aún son 2.600 kilómetros...

Por fin, el día 11 de julio, llegamos a Varsovia. Fue una suerte el venir acompañado. Las horas de espera en el aeropuerto pasaron mucho más rápidas. También desaparecieron muchos nervios, aunque la despedida con mis padres en Sevilla fue dura. Pero no sólo por eso fue una suerte el venir acompañado; hemos pasado unos días geniales en compañía de Jorge (ćwir ćwir).

Varsovia en verano. Todas las demás veces que había venido antes fueron durante el invierno. Así que, por ridículo que parezca, una de las cosas que más disfruté al aterrizar fue el hacerlo mientras todavía era de día. La ciudad está más bonita aún de lo que me imaginaba. Hay muchísimo verde por todas partes: árboles, parques, incluso bosques. Muchas veces da la sensación de que la ciudad no es tal, sino un pueblecito, o una ciudad pequeñita.

Hace ahora una semana que estoy aquí. Una semana que ha cundido bastante. Junto a Jorge, hemos visitado casi todos los sitios más conocidos de la ciudad. La Ciudad Vieja y la Ciudad Nueva, el monumento al Levantamiento, el museo del mismo nombre, el palacio de Wilanów, el parque Łazienki... En el último, asistimos a un concierto de piano con obras de Chopin, fue un lujazo el escuchar a Chopin junto a la estatua que tiene en este parque; toda una experiencia. También subimos al mirador del Palacio de la Cultura y la Ciencia, en su planta número 33. El edificio, considerado como uno de los símbolos de Varsovia, junto a la sirena, fue un regalo de Stalin a la ciudad...

Pero no sólo han sido visitas. Estos días también han sido el comienzo de Magdalena en su nuevo trabajo. Y hoy mismo, 18 de julio, he empezado mis clases (clase) de español aquí. Se trata de una alumna de un bufete de abogados en un edificio de oficinas del centro de la ciudad. Los nervios estaban ahí, por supuesto, pero todo ha ido bien... espero.

Entre las cosas que tengo pendientes aún, está el empezar a aprender polaco. Es posible que una amiga de Magdalena empiece a enseñarme pronto. Paciencia ha de tener...

En fin, esta entrada se ha hecho larga, pero hacía mucho tiempo que no escribía, como dije al principio. Espero hacerlo más a menudo a partir de ahora.

Gracias por vuestra paciencia para leer este rollo.

martes, 12 de junio de 2007

Aún en Alcalá

Pues aquí ando. Esperando. Ya queda menos, en un mesesito estaré en Varsovia. Han sido muchos meses de mentalización, años, incluso. Sin embargo, el nerviosismo ya está ahí. Es un salto importante, o quizás sólo un salto consciente.

Lo mejor, la satisfacción que te da el saber que estás haciendo algo que quieres hacer; lo peor, la espera que se ha hecho larga y tediosa. -Parece mentira, pero se echa de menos estar trabajando-.

El viaje, el día 11 de julio de 2007. Sevilla - Barcelona - Varsovia. Vuelo nacional... El acompañante, mi amigo Jorge, un gran tipo al que aprecio enormemente, un hermano.

Preparativos y más preparativos. Cada día surgen más detalles que ya casi se olvidaban. Pero me lo tomo con tranquilidad, como casi todo... Al fin y al cabo, estoy convencido de que muchas cosas quedarán olvidadas aquí...

Muchas cosas, pero no personas. Familia (en la que incluyo a Luna), amigos, conocidos...

Mientras tanto, Magdalena y yo nos dedicamos a buscar piso para alquilar: con un poco de suerte lo tendremos pronto. No está siendo tarea fácil. Los pisos más nuevos, y de precios más asequibles (unos 1.500 zl, aproximadamente 390 €) están a las afueras, lo que supone una pérdida diaria en transportes de unos 45 minutos para ir a trabajar, otros tantos para volver... Equitativo al tiempo que pierden diariamente los alumnos alcalareños de la Universidad de Sevilla en los autobuses de la Casal. Por ello es importante buscar un lugar bien comunicado y desde el que los desplazamientos no nos tomen demasiado tiempo.

Varsovia es una ciudad bastante amplia, 1.700.000 habitantes, con un desarrollo más horizontal que vertical -lo que no quita que haya numerosos altos bloques de hormigón de la época comunista-. Esta fisonomía de la ciudad, le permite tener amplias zonas verdes por todas partes. Los medios de transporte, tranvías, autobuses y metro, son muy eficientes, pero eso no quita que tengan que recorrer varios kilómetros: de norte a sur, la ciudad mide unos 20 kilómetros.

Pero antes de recorrer esos 20 kilómetros, hay que recorrer los 2.600 que me separan de ella.

Aquí comienza todo, pues.

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